Comparte el artículo Capital: La Habana: La fluidez en el comercio colombo-venezolano es buena para ambas naciones. ¿O no? ADOLFO P. SALGUEIRO ...
Juan M. Santos junto a Raúl Castro
Santos es presidente de Colombia. Por tal razón él tiene que hacer cosas que a nosotros -y a lo mejor tampoco a él- no nos gustan pero que sirven para su visión del mejor interés colombiano.
Adicionalmente quienes facilitarán su gestión actual y futura son los votantes colombianos, no la oposición venezolana. ¡Duro, triste pero pragmático! Política...
Lo anterior viene a cuenta por las diligencias que Santos hizo en La Habana el 7/3: a) concretar un acuerdo
comercial con Chávez, y b) discutir con Júpiter y los
Castro el tema de la participación de Cuba en la VI Cumbre de las Américas a realizarse en abril en Cartagena de Indias.
Varias personas opinan que no es legal conducir las relaciones internacionales de la República sin estar presente en el territorio. No compartimos esa visión por cuanto la atribución
contenida en el ord. 4 del art. 236 de la Constitución no pudiera ejercerse en forma eficiente en un mundo como el de hoy en que la diplomacia moderna requiere frecuentes desplazamientos de
los jefes de Estado para suscribir compromisos que interesen y/u obliguen a sus estados. Naturalmente ello no excluye la limitación que la Constitución impone en el sentido de que los
tratados y acuerdos deben ser ratificados por la Asamblea Nacional para que sean obligantes con las cuatro excepciones consagradas en el art. 154 en las que ni siquiera es necesaria la
intervención legislativa.
Desde esta óptica opinamos que lo convenido entre Santos y Chávez en La Habana -dentro del marco y con las limitaciones explicadas- es legal. Otra cosa es determinar si es
conveniente.
El razonamiento que antecede no incluye el ejercicio del Gobierno fuera del territorio nacional en materias que no sean la internacional lo cual es írrito como lo han explicado los juristas
Brewer Carías y Linares Benzo con lujo de argumentación.
Santos precisa que se restablezca el flujo comercial bilateral y para ello hay que completar los Anexos al acuerdo. Por eso firmó y por eso también lo hizo Chávez. Ademas la fluidez en el
comercio colombo-venezolano es buena para ambas naciones. ¿O no?
En cuanto a la participación cubana en la Sexta Cumbre es obvio que a Santos le conviene mostrarse como el gran componedor regional pero no deja de ser un hecho que en la Asamblea de la OEA
de junio de 2009 cuando se decidió readmitir a Cuba en la organización,
ello se condicionó a que la isla hiciera la correspondiente gestión. Ni lo ha hecho ni ha mostrado interés alguno. Además, muchos de los que en 2009 votaron a favor (incluyendo EEUU) en
privado prefieren calladamente que Cuba no asista hasta que allí no se operen cambios democráticos perceptibles.
Por supuesto que Chávez, fiel a su estilo, amenazó con el chantaje y el boicot de sus clientes chulócratas del ALBA pero se quedaron todos colgados de la brocha cuando Raúl Castro les informó
que Cuba no asistiría pero que tampoco pondría obstáculo alguno para el evento.
Todo el mundo contento, nadie piensa que no es bueno un encuentro conObama aunque este no haya leído el libro de Galeano que Chávez le
regaló en Trinidad ni tenga a sus vecinos del sur como prioridad.
apsalgueiro@cantv.net