Por Ernesto Aquino/ Hablemos Press.
La Habana.- La tiranía, siempre desafiando la razón y el buen juicio,
para asustar el equilibrio en momentos que la solidaridad deja sin
efecto las diferencias, y nos regresa a la hermandad primitiva
del propósito de Dios; la tiranía, perturbada y temerosa por el
peligro que representa la comunión de tantos corazones
juntos clamando justicia; la tiranía -toda soberbia, esquizofrenia
y cañones-, ha dado un paso más en la caída moral de su
ideología fracasada.
Las brigadas represivas de la Seguridad del Estado, con el apoyo
de la Policía Nacional, arrestaron a más de 40 opositores políticos y activistas de
derechos humanos que asistían a las honras fúnebres del disidente y promotor del
Proyecto Varela, Oswaldo Payá Sardiñas, en la Parroquia San Salvador del Mundo de
la calle Santo Tomás y Peñón.
Esta acción bochornosa, en momentos de extremo pesar para familiares, amigos y
compañeros de lucha, no sólo confirma la naturaleza despreciable de los regímenes
socialistas, sino la importancia que representa el ultraje, cuando el alma vive
presa de un espíritu mezquino.
Estos días, de muerte y humanidades rotas -cuando no basta la piedad para aliviar
el agobio que produce lo inevitable-, debían empuñarse, con todo lo que queda de
pureza en nuestras vidas lastimadas, como una espada encendida de ganas de ser libre;
y con una descarga de justicia, donde lo único grande sea el amor por Cuba, dejar
tendida por tierra, para siempre, la tiranía cobarde
