El líder indígena que fue siempre opositor al
Gobierno y que sufrió un atentado
por ello, hizo un análisis de la situación política del país. La crisis que está
atravesando el Presidente, el rol de los indígenas y de la oposición. Además
de la
descripción de las agresiones que sufrió y su visión de la justicia comunitaria
y del
relativismo cultural.
- ¿A qué atribuye la pérdida de popularidad que está atravesando el
Gobierno
de Evo Morales y el avance de la oposición entre quienes eran firmes
aliados, como los indígenas y el movimiento obrero?
La segunda gestión comenzó con la desilusión y la frustración por las promesas exageradas que el Gobierno no pudo cumplir. En abril de 2010 el oficialismo
perdió en la mayoría de las ciudades de
Bolivia. Siete de diez capitales de departamento le dieron la espalda, es decir, la población urbana se separó del Presidente. Segundo dato: la recepción en La Paz a la marcha indígena por
el Tipnis en 2011 fue impresionante. Nunca se había visto una movilización tan
masiva. El tercer dato cuantitativo: el año pasado, en la renovación del poder
judicial, el "no" fue contundente. Dos tercios del país votaron rechazando a los
candidatos oficiales.
La reciente marcha del Tipnis está demostrando que también los indígenas
del altiplano empiezan a darle la espalda. Hoy el Gobierno es prisionero de los cocaleros porque sus acciones son de absoluta lealtad y servilismo a sus
intereses, y detrás de ellos está indudablemente el narcotráfico. Además es impresionante
el apoyo que tiene entre los militares y el rol creciente que van adquiriendo.
- Siendo usted aymara y miembro de un movimiento político
indigenista,
¿cómo explica que los indígenas se hayan alejado de un Gobierno
que
tenía un discurso tan favorable para con ellos?
La máscara indígena del Gobierno fue
una impostura. Morales y el MAS
(Movimiento al Socialismo) nunca fueron parte de las movilizaciones
indígenas de la historia del país. Para no ir muy atrás, en los años 70 y 80,
el Movimiento Katarista fijó la agenda de lucha de los pueblos
indígenas
en tierras altas (oeste), junto con la Cidob(Confederación de Pueblos
Indígenas del Oriente Boliviano) en tierras bajas (este). Fuimos los
protagonistas de la construcción de masivas movilizaciones en todo el país.
El MAS no fue parte de esto, y Morales nunca tuvo un discurso indígena ni de reivindicación de estos pueblos. Siempre estuvieron ligados a los cocaleros y
su discurso se ha reducido al de la tradicional izquierda marxista de Bolivia.
Pero en los años 2002 y 2003, gracias a un hábil trabajo de marketing electoral, el MAS se
montó sobre un movimiento indígena que fue ajeno a él, y aprovechó su emergencia popular. El mundo debe saber que Morales no hace vida
de
comunidad. Nunca lo hizo. No habla ninguna lengua
indígena y en el mundo
aymara sólo los casados pueden ser autoridades locales o de otro nivel, y él no
es casado. Todo es un producto de marketing. Con la marcha indígena del
Tipnis se cayó la máscara indígena. Con el
gasolinazo se cayó la máscara popular.
Y con la elección judicial partidizadapolíticamente cayó la máscara democrática.
- ¿Qué papel tienen los Gobiernos anteriores y la dirigencia opositora
en
este proceso de crisis política?
El MAS se benefició de la crisis del sistema de partidos. Lamentablemente, los
partidos anteriores no supieron democratizarse y acabaron siendo organizaciones caudillistas, personalistas y enormemente corruptas. Ese fracaso facilitó
que
el país se canse de ellos y busque una renovación que se encarnó en la figura de Morales. La actual
oposición no es una verdadera oposición, porque los
partidos que actúan como tal han sido aliados deMorales en este desbarajuste
que está viviendo Bolivia. La Asamblea Constituyente recibió el respaldo de estos partidos que
dicen ser de oposición. Por lo tanto, no es una oposición real, sino
funcional. En segundo lugar, los líderes que tienen un discurso contra el Gobierno
están ubicados regionalmente. No hay una oposición política real a nivel nacional.
Ése es otro factor que también permite que el gobierno se mantenga. La
desorientación ideológica le impide a la oposición armar una alternativa.
Creen que por el hecho de que el MAS pierda popularidad ya llegó la hora
del retorno de ellos, sin haberse planteado críticamente las causas de la crisis
del sistema político. Vivimos en tiempos del caudillismo, toda figura opositora
se cree predestinada a encabezar la oposición. Hay intereses económicos y
personales que dificultan sentar las bases de una verdadera alternativa. En
tercer lugar, creen que el rol de los sectores populares indígenas ha
terminado, y eso no es cierto. Uno de los grandes méritos del MAS fue
montarse sobre la movilización indígena, que aún no se ha apagado. El
Gobierno va a caer, Morales va a desaparecer, pero las movilizaciones
indígenas y el animo nacional de favorecerlas se van a mantener.
-¿Qué posibilidades le ve a la oposición de imponerse en las
elecciones
de 2014? ¿Cuáles son las propuestas concretas del
Katarismo?
En las actuales condiciones, Morales bordearía una elección de entre el
25 y el 30 por ciento, lo que sería bastante reducido, pero muy superior a
cualquiera de las opciones de la actual oposición. Por eso se debe
construir una alianza mucho más amplia. Algo parecido a lo que ocurrió en
Venezuela, aunque allí tardaron más de diez años. Para eso es necesario ser generosos y renunciar
a los intereses particulares. Desde el Movimiento Katarista estamos promoviendo la rearticulación de varias fuerzas de
la
oposición real, sin la oposición funcional que fue cómplice del Gobierno.
Hay que mejorar las instituciones y revertir el proceso de identificar a la
sociedad con el Estado, que fue privatizado porque sus instituciones son
hoy simples dependencias del partido gobernante y de grupos sociales de
poder, como los cocaleros. En lo político, concretar una verdadera
democracia intercultural. Planteamiento que el actual gobierno manoseó
sin comprenderlo. En lo económico, profundizar el desarrollo de la economía
para evitar la dependencia externa.