Por Rev. José Carlos Pérez / Colaborador de Hablemos
Press.
La Habana, 10 de mayo.- ”¡Ay de los que llaman al mal
bien y al bien mal, que tienen las tinieblas por luz y la
luz por tinieblas, que tienen lo amargo por dulce y lo
dulce por amargo!” Isaías 5:20.
En el blog Religión en Revolución, el reverendo
Yuri Castellanos, pastor de la Iglesia bautista de
Yaguajay, provincia de Santi Espíritus, publica su opinión sobre mi artículo “Iglesias
rechazan propuesta de gobierno autoritario”. No desmiente mis argumentos,
pero sí me ataca. ¿Por qué lo hace?
Defiende a sus líderes bautistas; cuestiona mi integridad de forma calumniosa, y
argumenta: “Es cierto que la Convención Bautista de Cuba Occidental tiene sus
dificultades o ha cometido sus errores, ya que a fin de cuentas todos somos humanos
y donde hay humanos ahí está la imperfección”.
Así, minimiza la premeditada intención de la Directiva Bautista de querer cambiar la
identidad de la Obra Bautista cubana al anular el gobierno congregacional y autónomo
de las iglesias para sustituirlo por el autoritarismo; y aún más, llevarlas a la unidad
política con el gobierno. ¿Tan pequeño es ese “error”?
Estas son acciones ante las cuales he protestado siempre; cuando todavía estaba
en el ministerio dentro de los bautistas occidentales, como lo fue en febrero del 2008,
en el templo Mc Call.
En aquella ocasión, quise denunciar a la junta directiva y al presidente de entonces
Víctor González, delante de los pastores, por su ecumenismo -unidad política con el
gobierno- al publicar el manual “50 Días de oración por Cuba”, pero los pastores
Paulino Morfa y Santiago Puentes (éste último hoy en el exilio) me estorbaron
con gran algarabía para que no hablara, y todos prefirieron que no avanzara con la
denuncia; fue ésta la ocasión donde el Pbro. Homero Carbonell me dijo paternalmente:
“estate tranquilo”.
¿Dónde estaba el pastor Yuri Castellanos en ese momento?
Y como dice que no me conoce -aunque parece muy convencido de mi pésima conducta
en las iglesias en que serví y de lo soberbio y desagradecido que soy- imagino que
tampoco estuvo en la reunión improvisada del 19 de noviembre del mismo año, y allí no
levantó su mano para que me separaran del Departamento ministerial, no siendo él
testigo de aquel trato vilipendioso a mi persona, aunque da por manifiesto que difamo
de sus líderes-siervos que representan a la Convención.
¿No debieron los pastores y “líderes siervos”, si yo estaba confundido o equivocado
al escribir mi censura a la directiva “Alerta al pueblo cristiano por la campaña 50
días de oración”, haberme persuadido como dice la escritura, “con
espíritu de mansedumbre… .” y más sabiendo, como manifesté, que no fui
avisado de aquella reunión donde, según me dijo el pastor Dariel Llanes ‑
el entonces presidente de los pastores- ellos iban a tratar mi escrito “Alerta
al pueblo cristiano…” ?
Ahora, si el reverendo Yuri Castellanos estuvo en aquella reunión ¿Por qué
permitió que expulsaran del pastorado al pastor Abel Chapotín, sin concederle la
oportunidad de defenderse delante de sus hermanos pastores, como era su derecho,
y más cuando hubo voces que daban fe de su inocencia? Aquí pudo aplicar -y no para
censurar mis denuncias- los principios de I de Corintios 13, donde el Apóstol nos habla
del amor, y que este pastor recomienda poner en práctica y oponerse a que los directivos
se reunieran para expulsar a pastores no gratos, sin citar a los juzgados pre-condenados
para que hablen en su defensa -según métodos muy en boga en los núcleos del Partido-
y que parece que no ve el Rev. Castellanos como falta a la ética, y ni siquiera como
"errorcitos humanos".
Otro método del Estado, que aplican en las iglesias, es guardar silencio cuando
alguien los censura; tratarlo como si no existiera, e incluso, denigrarlo con falsos
testimonios que echan a rodar sin que parezca que los responsables son ellos.
En lo que respecta a sus incógnitas sobre mi persona, y el testimonio de los diferentes
lugares donde pastoreé, estoy plenamente convencido de que Dios me juzgará con justo
juicio; así que hago mía las palabras del apóstol
Pablo:
“a nadie hemos agraviado, a nadie hemos corrompido, anadie hemos engañado”.
Sin embargo, el liderazgo determinó sacarme a toda costa del ministerio, tema que no
estaba en la agenda de esa reunión, y declararon –entre otras razones-, que
no debía pertenecer a la convención bautista porque yo “no concordaba con la dirección
de la obra”.
Me interrumpieron continuadamente cuando estaba en el uso de la palabra, violando las
reglas parlamentarias, y levantaron falsos informes improvisados sobre el trabajo
que desempeñé ¡hacía 15 años! en San Luis, la primera iglesia que pastoreé,
usando al pastor Carlos I. Noda Costa, recién graduado, sin demostrar ningún
argumento; lo mismo hizo el actual y emergente pastor Roberto Beltrán Martínez,
colocado en Cárdenas por la directiva.
En Cárdenas, concluí mi trabajo en paz a pesar de haber tenido que lidiar con
los serios problemas que dejaron anteriores pastores.
Los miembros agentes de la Seguridad del Estado y los directivos de
la
convención, estaban desesperados porque yo me fuera de aquella iglesia.
Desde Cárdenas, mi gran error fue fiarme de los “líderes siervos” que me ofrecieron
ser co-pastor en La Habana y enviarme a misión en el extranjero, lo cual
contradice mi supuesta incapacidad y el testimonio que alegaron luego y que
contradice la veracidad que debe primar en el trato entre cristianos.
En un país donde haya libertad y democracia tendrían que pagar duramente por este
perjuicio a mi persona y familia.
Sería bueno que el pastor Yuri Castellanos reflexionara, porque sus líderes, al guardar
silencio sobre mis censuras, le otorgan veracidad a mis palabras; así como también,
el hecho de que él testimonie en contra mía después de escribir que no conoce del asunto.
¿No sería más correcto que fueran los directivos, a los que denuncio por sus
maniobras en perjuicio y politización de la obra, quienes me desmintieran con
razonamientos?
¿No sería lo correcto que el Rev. Castellanos me apoye, y apoye a todo el que
denuncie "errorcitos" tan dañinos como pretender convertir en dictadura a la
Convención? -Como mismo refieren ocurrió con la Masonería, cuya "reforma"
de reglamento facilitó la dictadura de un Gran Maestro agente de la Seguridad
del Estado.
Desde noviembre del 2008 dejé de pertenecer al departamento ministerial de la
Convención Bautista de Cuba Occidental, pero nunca he dejado el pastorado,
ni perdí mi condición de pastor. Nada me descalifica para ello, y así lo he sentido.
Desde entonces, asumí escribir mis comentarios y análisis en la Red, pues me permite
llegar a mayor número de hermanos y al mundo, convirtiéndose el internet en mi púlpito;
ese es parte de mi desempeño como cristiano y pastor, aunque el costo sea mayor.
Penosamente, los liderazgos generales de las iglesias en Cuba
católicos y evangélicos- han ido perdiendo su autoridad moral delante de la
sociedad y el mundo.
Cada día la credibilidad de los mismos es más débil, debido a que actúan del mismo
modo que lo hace el régimen cubano cuando viola los derechos individuales del
hombre en la sociedad; sólo que los líderes religiosos los violan dentro de la
iglesia, para mantener sus beneficios.
“¡Cuántas veces ha estado la Iglesia más preocupada por conservar sus propios
derechos, a costa y al precio de conservar las desigualdades sociales, cuando
su
misión habría consistido más bien en comprometerse por encima de todo y en dar
la cara a todo trance por los grupos sociales marginados y desheredados! De ahí
que
la Iglesia no alcanzará credibilidad en tanto no esté dispuesta y sea capaz
de
“autocriticarse” sin remilgos, a pleno sol y a cara descubierta.” -Gumersindo
Lorenzo Salas., teólogo católico.
Cuando los líderes ocultan sus malos procederes, desde posiciones de poder,
y atacan la libertad de prensa, es que tienen mucho que ocultar.
Son los dirigentes de obras cristianas los que tienen que asumir el papel profético
que yo desempeño, pero escogieron ser los profetas de Baal, que sirven al rey
en vez de a Yaveh
