Hace rato estaba por cumplir este encargo, me lo pidió Anier, que vive en Pensilvania y a este se lo pidió su padre. Su ‘viejo’ quería ver los anuncios, cómo se vende en esta hora de
cuentapropismo y soltadera de amarras. Sé que hay maravillas, hay gente muy profesional que tiene verdaderos ingenios simulando el neón y las estrellas de colores para el horario
nocturno, pero estas instantáneas las pude hacer en las mañanas de la ciudad de Holguín.Los nuevos dueños de negocios se anuncian así.Estas no son fotos idealizadas del fulgor de hoy,
fueron hechas al azar para que mi amigo de Pensilvania y su padre tengan una selección de lo que me pidieron.
Se revende todo: café, refrescos, bocadillos, ensaladas variadas y comida criolla de la mejor. En la esquina de las calles Luz y Caballero y José Antonio Cardet venden un estofado de cordero delicioso, para mí el mejor de toda la zona; no sé como se las estarán arreglando ahora con lo de los altos impuestos y las nuevas regulaciones sanitarias para la manipulación de alimentos.
Tomé estas fotos para volver a pasar dentro de un año por aquí y ver hasta donde llega la persistencia del cubano. Para ese tiempo me gustaría que el paisaje hubiera cambiado, que una floresta de carteles nos anunciaran los servicios que nos han negado o mal prestado por décadas. Quiero ser optimista y pensar que florecerá el negocio chico en Cuba. Hago estas fotos para que la ilusión no me ciegue, cruzo los dedos para no tener otra decepción.



