Comparte el artículo Socialismo indigno: Por FRANCISCO OLIVARES: La degradación de la justicia ha devenido en una degradación ética de la sociedad ...
Imagino que para las nuevas generaciones resultará normal vivir en violencia. Me refiero a la generación que se está formando en socialismo. A veces no nos damos cuenta pero en 13 años de
revolución se ha implantado un modo de vivir que ha ido borrando la idea de que el venezolano pueda merecer una sociedad pacífica y justa.
Que la ciudad se paralice en medio de un tiroteo como el ocurrido el jueves en la cárcel de La Planta es normal. ¿Hubo solo dos muertos? Que los vecinos del lugar tengan que pasar el día y la
noche arrastrándose dentro de sus apartamentos por temor a recibir una bala también es normal.
La flamante ministra Iris Varela lo explica con sabiduría: uno, es que esos hechos ocurren debido a la exaltación de los sucesos que hacen los medios de comunicación "privados" porque en los
públicos el suceso no existe. Y la otra, es que es un asunto viejo heredado de la cuarta república.
Por ello Iris Varela está llevando "el socialismo" a las cárceles de Venezuela y con mucho tino, el Gobierno ha vendido la idea de haber "dignificado" a los excluidos y en particular a los
privados de libertad.
Bajo ese concepto se ha permitido que en La Planta una joven "visitante" muera asesinada en la madrugada por su pareja (un "pran") con quien pasaba la noche. La "dignificación" llega a tal
extremo que son los presos quienes imponen las leyes en el penal. ¿Cómo puede heredarse que las mujeres puedan pasar el fin de semana con sus parejas en las cárceles?
Y entrando en temas más complejos, las autoridades reconocen que los negocios que emanan de las prisiones, alcanzan a millones de bolívares por mes. El tráfico de armas, la prostitución, el
secuestro y el tráfico de drogas, conforman el menú que ha hecho que algunos delincuentes confiesen que prefieren estar presos por las ganancias. Ese negocio permite que un guardia, un
policía, un alto oficial y hasta un juez reciba parte del botín.
El modelo se ha repetido en las barriadas del país y en los refugios en donde ya es normal la violación de una niña y los tiroteos a media noche.
Si bien es de reconocer que estos problemas se observaban en los tiempos de la democracia, en revolución se han profundizado y se han diversificado.
Cuando desde el alto poder se les dio órdenes a los jueces y se manipuló la justicia, tal degradación se extendió ya no solo al interés político de torcer un expediente sino que le puso
precio a cualquier transacción en el sistema de justicia.
La degradación de la justicia ha devenido en una degradación ética de la sociedad en su conjunto. Lo dramático de ello es que las generaciones que se están formando en revolución vean como
natural el nuevo modo de ser socialista.
Twitter:@folivares10