Por el Rev. José Carlos Pérez/ Hablemos Press.
La Habana.- Por estos días la Prensa y Televisión
Nacional Cubana han hecho gala de sus “logros” en
el campo de la educación pública. Alegría que no
pueden compartir los padres disidentes políticos y sus
hijos.
Debido al empeño y desempeño de algunos de sus profesores, jefes de grado y directores
del Ministerio de Educación (MINED) que durante el curso escolar procuraron hacerles
sentir rechazados.
Estos adolescentes no pueden aspirar a carreras universitarias o trabajos de
responsabilidad social, aunque tengan las mejores cualidades humanas porque les
falta lo más importante: ser o fingir ser revolucionarios.
En las escuelas primarias aparecen escritos en las tablillas murales con declaraciones
políticas que determinan el trabajo "ideológico-político" que impone el Estado cubano
a la sociedad:
“El fin de las escuelas primarias: Contribuir a la formación integral de la personalidad
del escolar fomentando la interiorización de conocimientos y orientaciones valorativas
que se reflejen gradualmente en sus sentimientos, forma de pensar y comportamiento
acorde con el sistema de valores e ideales de la revolución socialista”.
El Sistema de Educación -preso del gobierno- está más interesado en el
adoctrinamiento ideológico político de los estudiantes, que en su formación
académica y humana.
No les es importante su honestidad y demás cualidades humanas, útiles a la sociedad,
sino que los estudiantes sean “integrales” término usado para calificar a los educandos
de que “aceptan” la "formación revolucionaria".
Mi hijo Josué, de 14 años de edad, se me quejó de que Abad Collazo, administrador
de la escuela, y esposo de su profesora Iruma, en “broma”, delante de ella lo
humilló interpelando a una alumna: ”¿Y tú andas con el contrarrevolucionario ese? ”
En otra ocasión, y refiriéndose a que lo asignarían a una escuela lejana a varias horas de
viaje, le dijo festivamente: “Tu papá tendrá que conseguirse un cubataxi" (taxi que
cobra en dólares) "para que vayas a la escuela”. -Hablé con el señor Abad y negó esos
hechos que asegura mi hijo, quien no es mentiroso.
Estos hechos transcurrieron después de que el agente “Simón” de la Seguridad del Estado
visitó la escuela "para interesarse” por los estudios de mi hijo.
A Josué le impusieron la calificación de “R” -regular- aunque su conducta haya sido
correcta. Mientras que otros adolescentes de reiteradas indisciplinas, de
insuficiencias académicas o retraso escolar y de conductas impropias como robo
y faltas al respeto terminaron con un mejor escalafón, calificación de bien “B” y
asignaciones de carreras que al hijo de este pastor disidente y periodista independiente
se la negaron.
Mi hijo se asombró de sus bajas notas a pesar de su esfuerzo en sus estudios y
conocimiento de las materias y de que los “brutos” del aula y los otros consentidos
de la maestra sacaran “excelentes notas”.
Su ubicación como estudiante para continuar estudios en el mes de septiembre es
insegura y está pendiente. Le negaron estudiar el Pre-universitario o cualquier otra
ubicación cerca de nuestro domicilio, siendo este un riesgo mayor de sufrir accidente
dada la distancia.
También presenta un mal funcionamiento renal congénito detectado desde muy pequeño.
“Mi hijo no tiene salud para enfrentar cada día ese rigor de asistir a una escuela
tan lejos, desde muy pequeño atendemos su padecimiento renal donde evitamos
exponerlo a la enfermedad. El necesita de cuidados, pues tiene limitaciones para
su vida, y esto lo conocen los profesores y director de su escuela.” -dijo su madre
María Esther Corona que sufre toda esta situación.
Le asignaron una plaza de estudiante de técnico medio lejos del municipio 10 de
Octubre -en Boyeros- donde tendría que tomar dos ómnibus urbanos para llegar
al Centro Escolar, conociendo ellos del impedimento de salud que tiene mi hijo.
Veo que esta es una de las medidas de acoso de la Seguridad del Estado contra mí en
mi familia por la labor periodística que realizo. Todo tiene sentido y refieren disidentes
que es método habitual de la Seguridad del Estado. ¿Por qué la amable insistencia del
agente de mostrar “preocupación” por mi hijo en su escuela?
El agente exhibió ante mí que tenía dominio del trabajo de hostigo que realizaron sus
profesoras Paulina Osilia Canales Calvo -antigua profesora retirada del Ministerio de
Educación que acudió al llamado del Partido Comunista- y la maestra Iruma quien
se dejó arrastrar por la presión de “arriba” cuando acosaban a mi hijo haciéndolo sentir
inferior, requiriéndolo por cualquier causa y procurándole bajas notas durante los tres
años de estudios en la secundaria básica “José María Heredia” del reparto Santos Suárez.
El trabajo que realiza el Ministerio de Educación Nacional está públicamente preconcebido
como expresó el ex ministro de Educación Superior y miembro del Buró Político del
Partido Comunista de Cuba Miguel Díaz Canel, quién manifestó en septiembre del 2010
que “La universidad es para los revolucionarios”. Todos los demás quedan excedentes
y sin aspiraciones.
Y el periódico Tribuna de la Habana 8 de julio publicó una noticia titulada “Una cruzada
de los valientes” donde recogió experiencias en un teatro de la capital en un “encuentro
por los 10 años de iniciadas las trasformaciones de la Secundaria Básica”.
En la misma el Dr. C. Pedro Luis Castro expresó: “El propósito fundamental
consistía engarantizar la formación de revolucionarios durante el tránsito de los
12 a los 14 años de edad. También los jóvenes debían dominar las matemáticas y
conocer la lengua de Cervantes,... pero por encima de todo se abogaba por jóvenes
que abrazaran las ideas de nuestra sociedad para que desde esa
motivación revolucionaria, aprendieran cada vez más.”
Todo es comprensible recordando la frase de la anterior directora de la secundaria
básica que en una reunión con padres y alumnos en la apertura del curso escolar
2009-2010; ella dijo textualmente:
“Yo ejecuto la política educacional que el Estado puso en mis manos, yo no
me mando”.
